Fasctitis plantar: qué es y cuál es su tratamiento desde la fisioterapia

La fascitis plantar es la causa más común de dolor en el talón en los deportistas, así, una entidad muy común. En la entrada de hoy quiero hablaros un poco sobre esta lesión, en qué consiste y cuál es su tratamiento, sobre todo desde el punto de vista de la fisioterapia. Asimismo, también me gustaría añadir una serie de consejos para prevenir este trastorno.

La fascia plantar es una estructura corporal de tejido conectivo, fibroso, fuerte, que va desde la parte inferior del hueso calcáneo hasta el antepié. Sus funciones principales son el sostenimiento de la estructura del pie, el mantenimiento de una biomecánica correcta durante la bipedestación y la marcha (es decir, cuando estamos parados de pie y caminando), y la absorción y amortiguación de impactos. Así pues, se trata de una estructura importante para el movimiento humano.

La fascitis plantar se caracteriza por un dolor de instauración normalmente progresiva, que comienza en el talón, y a veces irradia por toda la cara interna del pie, más intenso al estar de pie o caminar. En casos leves, o en los inicios del cuadro, el dolor aparece solamente por la mañana al levantarse o al iniciar la actividad deportiva, y va cediendo hasta desparecer. En casos graves puede convertirse en un dolor bastante incapacitante. Es una patología con tendencia a la cronicidad. Con el paso del tiempo, puede aparecer espolón calcáneo (calcificación en la inserción de la fascia plantar en el calcáneo).

El término fascitis se refiere a inflamación en la fascia, pero en los últimos estudios se ha comprobado que no siempre existe inflamación, sino más bien degeneración del tejido asociada a microtraumatismos de repetición, con microdesgarros del colágeno, por eso, sería más adecuado hablar de fasciosis.

Algunos factores de riesgo para su aparición son trabajos prolongados en bipedestación, correr sobre superficies duras, alteraciones biomecánicas en el pie, como pie cavo / plano, calzado inadecuado, tensión excesiva en el tendón de Aquiles, sobrecargas musculares en la pierna /pie, edades avanzadas…

El diagnóstico médico de la fascitis plantar se realiza a través de la entrevista, la exploración física y también se pueden utilizar pruebas complementarias, una de ellas, no invasiva y relativamente económica es la ecografía. Otras pruebas, como el TAC, Resonancia Magnética, Gammagrafía, etc., suelen reservarse para casos crónicos con mala evolución clínica.

La fascitis es una lesión cuyo tratamiento se aborda desde numerosos frentes, y debe realizarse un abordaje interdisciplinar, pues varios son los profesionales de la salud que pueden ayudar a la curación del cuadro clínico (médicos, podólogos, fisioterapeutas…). El tratamiento médico consistirá fundamentalmente en la toma de fármacos analgésicos y antiinflamatorios, pero también se usan en ocasiones infiltraciones con corticoides, y, en casos muy graves, se realiza intervención quirúrgica (las operaciones en la fascitis se hacen muy raramente). Además, es importante el reposo de la actividad deportiva, si esta se realiza en carga, u otra actividad –por ejemplo, laboral-, si ésta tiene alguna influencia en el desarrollo de la lesión. Como siempre, es importante limitar los factores causantes –o perpetuantes- de la lesión que se trate.

Además de lo anterior, se puede usar tratamiento ortésico, descargando la planta del pie, mediante el uso de taloneras, férulas nocturnas…

Una visita al podólogo es buena idea en estos casos, pues te realizará un estudio biomecánico, y determinará si es necesario el uso de plantillas específicas para corregir una biomecánica alterada, que puede estar siendo la causa de tu dolor.

El tratamiento de fisioterapia que se aplica sobre esta dolencia estará encaminado a aliviar el dolor y restablecer la función y movimiento normal del pie, y, como siempre, dependerá de los resultados de la valoración realizada. Se debe llevar a cabo siempre una minuciosa exploración para poder determinar qué componentes (musculares, fasciales, articulares, tendinosos, neurales…) están participando en el cuadro clínico de cada paciente, pues no todos los pacientes tienen exactamente la misma afectación. Por ejemplo, a veces la afectación es fundamentalmente muscular, pues encontramos sobrecargas importantes y puntos gatillo en la musculatura de la pantorrilla, con lo cual, deberemos insistir más en corregir esto, y no tendría demasiado sentido trabajar sólo la planta del pie.

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El tratamiento clásico de fisioterapia se ha basado en la combinación de agentes físicos, terapias manuales, vendajes y ejercicios de estiramiento, fortalecimiento y equilibrio. Tradicionalmente se han empleado medidas como electroterapia de media y alta frecuencia, ultrasonidos, agentes térmicos, magnetoterapia, láser, iontoforesis… parece que todos ellos, empleados de manera única, no tendrían efecto, sin embargo, la combinación de estos con otras medidas sí parece funcionar.

Otra de las medidas de uso común en fisioterapia es el vendaje funcional para descargar la fascia plantar. Se trata de un tipo especial de vendaje rígido que permite el movimiento y alivia bastante las molestias de la fascitis. Lo que ocurre es que es un poco aparatoso. En los últimos años se viene usando también el vendaje neuromuscular (o kinesiotape), sí, ese vendaje elástico de colores que llevan mucho los deportistas, mucho más simple y cómodo que el anterior.

En cuanto a la terapia manual, se pueden realizar masajes de descarga de la musculatura y fascia plantar, técnicas de inducción miofascial, tratamiento de los puntos gatillo (si existen), movilizaciones / manipulaciones articulares…

En relación con el ejercicio activo por parte de los pacientes, está encaminado a flexibilizar la fascia plantar y restaurar la función de la musculatura posterior de la pierna. Se trabaja mediante estiramientos y ejercicios dinámicos de tonificación, y también puede trabajarse a nivel propioceptivo, especialmente si ha habido un periodo de reposo prolongado, para restablecer el equilibrio y estabilidad. Si existe afectación neural también se puede trabajar mediante ejercicios neurodinámicos. Es importante que el paciente realice un programa de ejercicios en su domicilio, para continuar con los beneficios del tratamiento obtenidos en clínica.

Pero además de estos enfoques más clásicos, en los últimos años se han incorporado al tratamiento de la fascitis nuevos métodos y técnicas que están siendo de utilidad, que a continuación comentaré de modo somero. Hay varios estudios que apoyan el uso de ondas de choque para el tratamiento de la fascitis plantar. Se trata de una terapia de ondas sónicas cuyo objetivo principal es la regeneración de tejidos corporales, muy usada para el tratamiento de trastornos músculo-esqueléticos como el espolón calcáneo y la fascitis plantar, entre otros. En los últimos tiempos se han incorporado al tratamiento de fisioterapia otras técnicas más invasivas como la Punción Seca o la EPI® (Electrolisis Percutánea Intratisular). En el caso de la Punción Seca, será útil en tanto existan puntos gatillo miofasciales que estén relacionados con el cuadro clínico. Se trata de una técnica en la cual se introduce una aguja en una zona concreta del músculo (banda tensa que aloja un punto gatillo, en otra entrada explicaré qué es eso de los puntos gatillo) y se manipula con objetivo de desactivar dicho punto y restablecer el funcionamiento normal del músculo. La EPI® es una terapia donde también se introduce una aguja, solo que en este caso a la misma se le aplica una corriente galvánica, que va a producir una respuesta inflamatoria controlada para regenerar el tejido lesionado.

Pero, como más vale prevenir que curar, aquí os dejo un vídeo donde podéis ver algunos ejercicios muy sencillos que podéis hacer en casa para prevenir esta lesión.

Y, para terminar, como siempre digo, si tienes síntomas parecidos, no te realices tú mismo el autodiagnóstico a través del Doctor Google, acude a un profesional sanitario, puesto que cada persona es un mundo, y ha de ser valorada y tratada de forma personalizada.

Bibliografía

-“Lesiones deportivas. Diagnóstico, tratamiento y rehabilitación”. Editorial Panamericana. Bahr, Maehlum, Bolic. 2007.

-“Bases científicas para el diseño de un programa de ejercicios para la fascitis plantar”. SERMEF. Fernando García Pérez, Mariano Tomás Flórez García, Marta Escribá Gallego. Enlace: http://www.sermef-ejercicios.org/webprescriptor/bases/basesCientificasFPlantar.pdf)

-“Manejo terapéutico de la fascitis plantar”. Revista Tribuna médica. Ibermutuamur.

-“Efectividad de distintas terapias físicas en el tratamiento conservador de la fascitis plantar. Revisión sistemática” . Revista Española de Salud Pública, vol. 88, enero-febrero 2014. Ana María Díaz López, Patricia Guzmán Carrasco.

-“The use of dry needling and myofascial meridians in a case of plantar fasciitis”. Journal of chiropractic medicine. 2014. Benham, Mahyar, Ezzati, Rad. Enlace: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24711784

-“Extracorporeal shock wave therapy of gastroc-soleus trigger points in patients with plantar fasciitis: a randomized, placebo-controlled trial”, Advanced Biomedical Research, 2014. Alireza Moghtaderi, Saeid Khosrawi, Farnaz Dehghan. Enlace: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4007320/

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