El suelo pévico, ¿qué es y cómo podemos ayudarte desde la fisioterapia?

En esta entrada de blog hablaremos de manera general sobre el suelo pélvico, ese gran desconocido para tantas personas, que sin embargo cumple funciones corporales importantes y puede verse alterado en diferentes circunstancias y procesos vitales. Nuestra nueva fisioterapeuta, María, es especialista en este campo, por lo que ha escrito este post para que os hagáis una idea de qué estamos hablando cuando hablamos del suelo pélvico, en qué circunstancias se puede ver afectado, cómo podemos abordar estos problemas desde la fisioterapia… de modo general, más adelante realizaremos alguna entrada más específica. 

¿Qué es el Suelo Pélvico? Es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la pelvis por su parte inferior. Normalmente estos músculos no se ejercitan de manera voluntaria, por ello muchas mujeres y hombres no son conscientes de su localización anatómica.

La pelvis está formada por 4 huesos: 2 ilíacos, y por detrás sacro y cóccix; forman entre ellos dos espacios: pelvis mayor y pelvis menor.

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La pelvis mayor contiene parte de las vísceras abdominales, y la pelvis menor va a contener la vejiga, el útero y el recto.

La musculatura que forma el suelo pélvico está distribuida en varias capas:

  • Superficial: músculos fibrosos y alargados

· Bulbocavernosos (uno a cada lado)

· Iliocavernosos (uno a cada lado)

· Transverso superficial del periné

· Esfinter anal

  • Intermedia:

· Esfinter uretral externo

· Transverso profundo del periné

  • Profunda: anchos y gruesos

· Elevador del ano, formado por: Pubo-rectal, pubo-coccígeo e ilio-coccígeo

· Coccígeo

También hay otra musculatura en la pelvis que va a interferir directamente en el estado del suelo pélvico y en la posición de nuestra pelvis: piramidal, obturador interno, glúteo mayor.

Dentro de la pelvis hay una trama de tejido fascial que tapiza desde el pubis hasta el sacro. Presenta expansiones en forma de ligamentos y a su vez envuelve las vísceras pélvicas.

Todos los órganos están sujetos mediante ligamentos, éstos se encargan de mantener las vísceras en una buena posición.

Sus funciones son: mantener todos los órganos de la pelvis y al bebé en el embarazo, actúa como cierre para que no se escapen gases, orina y heces; es complementario en el embarazo y parto; interviene en las relaciones sexuales y en el proceso digestivo.

Es importante mantener un equilibrio de todo el conjunto pélvico (musculatura abdominal, lumbar y de suelo pélvico) para evitar la aparición de diversas patologías cómo: Incontinencias Urinarias, Incontinencia fecal y/o gases, prolapsos (descenso de órganos pélvicos), disfunciones sexuales, pesadez bajo vientre, estreñimiento, entre otras.

La aparición de esta sintomatología tiene una gran influencia en nuestro entorno social y económico. La existencia de Incontinencia urinaria, por ejemplo, nos va a obligar a acudir al baño cada cierto tiempo y/o urgencia; y a usar compresas para escapes de orina.

Existen diversas causas y factores de riesgo que pueden incidir en el deterioro de nuestro suelo pélvico, la mayoría son previsibles y con el conocimiento adecuado se pueden evitar:

  • Embarazo y parto: es la principal causa de debilitamiento. La ganancia de peso adquirido durante el embarazo y el bebé, producen un aumento de la presión intraabodminal que afecta directamente al suelo pélvico. También durante la salida, en el parto, se produce una distensión de la musculatura. El ritmo de vida que llevamos y la presión social, que existen hoy en día, “obliga” a la mujer a realizar esfuerzos durante la cuarentena y a introducir ejercicio físico, contraindicado, antes del tiempo recomendado. Que en lugar de favorecer su recuperación, lo deterioran.
  • Deporte: hay determinados ejercicios que producen un aumento de la presión abdominal, aquellos que requieren saltos o impactos. Esto no quiere decir que no se puedan realizar, ¡Claro que si!, pero siendo consciente del suelo pélvico y realizando un entrenamiento adecuado y equilibrado.
  • Menopausia: los cambios hormonales que se producen durante este periodo pueden alterar la función del suelo pélvico. Ya que cambia el estado de la musculatura, y se pierde la elasticidad.
  • Intervenciones quirúrgicas en la zona: próstata, histerectomía, miomas, etc
  • Ciertas profesiones: deportistas, músicos (instrumentos de viento), cantantes…toda profesión que suponga, en su día a día, un aumento de la presión.
  • Herencia genética: hay pacientes con mayor riesgo de padecer patologías de este tipo.
  • Otros: obesidad, estreñimiento crónico, tos crónica, alergias (estornudos)…

Dentro de la fisioterapia podemos ayudar a solucionar este tipo de sintomatología y prevenir su aparición. Realizando un buen diagnóstico, llevando a cabo ejercicios específicos y ciertos cambios en nuestra rutina diaria, podemos evitar estos problemas que cada vez son más comunes en gente de nuestro entorno; esta cifra se incrementa con la edad y el número de partos.

Durante el embarazo es recomendable visitar un fisioterapeuta especializado en este campo, para llegar en buen estado físico al parto y así evitar los temidos desgarros, incluso la necesidad de realizar episiotomía; el postparto sea más liviano y el suelo pélvico vuelva a su estado inicial sin complicaciones.

¿Cómo puede ayudar la fisioterapia en las patologías de suelo pélvico?

Tras realizar una evaluación y un diagnóstico previo, si está indicado, se puede plantear un tratamiento fisioterápico. Realizando técnicas manuales para liberar zonas de tensión, electroterapia de fortalecimiento (en caso de tener una hipotonía), reeducación mediante biofeedback, ejercicios activos (explicados previamente), etc., siempre en función de cada caso particular.

María López de la O

Así que, si sufres un problema de suelo pélvico o estás embarazada, eres deportista… y quieres prevenir, consúltanos! Podemos ayudarte! #Acudeatufisio ! Si quieres contar tu experiencia, estás invitado, como siempre, a compartir, comentar… 

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