El Síndrome del Dolor Miofascial. Segunda parte: Tratamiento.

En la entrada anterior hemos visto qué es el síndrome de dolor miofascial, así como sus causas, factores de perpetuación… Y ahora, ¿qué podemos hacer para combatirlo? ¿Cuál es el tratamiento? En esta entrada me voy a centrar en los casos agudos, puesto que cuando el dolor se convierte en crónico es una cuestión compleja que se sale de las intenciones de este post.

Lo primero que tenemos que hacer es eliminar en la medida de lo posible los factores predisponentes que ya definimos (malas posturas, sobrecargas musculares…). De lo contrario, podrá haber mejoría con los tratamientos aplicados, pero al no eliminar factores de activación la tendencia será a que el dolor persista.

En el abordaje del síndrome de dolor miofascial tenemos varias posibilidades de tratamiento,. Por un lado, se ha utilizado el tratamiento farmacológico, lo más frecuente es el uso de analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares, analgésicos opioides… por vía oral, con el objetivo principal de aliviar el dolor y reducir la contractura muscular. En nuestra opinión, la toma de fármacos debe ser complementada con tratamiento de fisioterapia, si queremos obtener una mejoría a largo plazo.

Además de esto, existe la posibilidad de tratamiento con fisioterapia, pues el Síndrome de dolor miofascial provoca dolor y disfunción del movimiento, y entra, por tanto, de lleno en el campo de actuación de la fisioterapia, dentro de la cual encontramos dos vertientes diferentes (pero que pueden perfectamente combinarse), a saber: por un lado, fisioterapia conservadora, y por otro, fisioterapia invasiva. Hablaremos de esto más adelante.

Comenzaremos con los objetivos que persigue la fisioterapia en estos cuadros:

-Aliviar / eliminar el dolor.

-Relajar la musculatura (normalizar la longitud de las sarcómeras acortadas en la región del PG).

-Restaurar la función, el movimiento normal y el control motor.

-Evitar la cronificación del síndrome.

-Ayudar a los pacientes a que entiendan su dolor.

-Identificar factores predisponentes y desencadenantes e instruir a los pacientes.

-Educar a los pacientes para evitar recaídas, a través de consejos posturales, ejercicios localizados, animación a la actividad física, evitar sedentarismo… en fin, lo que ha venido siendo toda la vida Educación Para la Salud y Prevención, importantísimo.

Dentro de la fisioterapia conservadora, se han venido utilizando diferentes técnicas, la mayoría de ellas aún no están lo suficientemente investigadas, aunque se han observado buenos resultados clínicos mediante su uso. La base de la fisioterapia conservadora es la terapia manual, aunque también existen abordajes basados en la electromedicina. Así pues, algunas de las técnicas que se utilizan son las siguientes:

*Masoterapia, o lo que conocemos comúnmente como masajes, de distintos tipos, se persigue en todos los casos normalizar el estado de la musculatura e inactivar el punto gatillo. Algunas modalidades de masaje se basan en presiones sostenidas sobre el punto (compresión isquémica, inhibición por presión…), deslizamientos (longitudinales, transversos –masaje de Cyriax-), amasamientos, vibraciones mecánicas, criomasaje, maniobras de pinza rodada… una amplia variedad dentro de esta técnica milenaria que es el masaje terapéutico.

*Terapia miofascial. El objetivo es relajar y normalizar el sistema miofascial afectado en este síndrome.

*Estiramientos musculares, otra de las claves del tratamiento conservador del SDM. Dentro de ellos, ocurre igual que en el caso anterior. Inicialmente se utilizaban estiramientos pasivos analíticos de los músculos afectados, pero se desechó, actualmente se emplean más bien como autotratamiento de los pacientes en su domicilio. Se utilizan con mayor éxito estiramientos pasivos combinados con frío (Spray & Stretch), estiramientos postisométricos y estiramientos excéntricos.

*Técnicas electromédicas. Como en todas las facetas de la vida, en el tratamiento de SDM entra en juego la tecnología, la fisioterapia no iba a quedar exenta de estos avances. Algunos de los equipos que se usan son Ultrasonidos, Electroterapia, Ondas de choque, Diatermias… hay una amplia variedad, y, en nuestra opinión, deben ser usadas en combinación con terapias manuales ya mencionadas.

Por otro lado, tenemos la fisioterapia invasiva, que es más reciente, dentro de la cual se utiliza el estímulo mecánico de la introducción y manipulación de una aguja dentro de la banda tensa donde asienta el PG. Según si se trata solo de la introducción de la aguja, o añadimos otros elementos como corrientes, tendríamos procedimientos como la Punción Seca, la EPI® y la Electroacupuntura.

La Punción Seca consiste en la introducción de una aguja de acupuntura de distinto tamaño (según la zona que se trate), y la manipulación de la misma, sin inyectar ninguna sustancia (de ahí su nombre). Según la profundidad de la punción hay dos tipos, superficial y profunda, y también varía la manera de manipular la aguja. La efectividad de esta técnica se explica mediante la activación de mecanismos inhibitorios del dolor por el estímulo mecánico y, en el caso de la punción profunda, además de lo anterior, parece ser que se produce una destrucción de las placas motoras disfuncionales, estimulando su regeneración, y, por consiguiente, un adecuado funcionamiento.

Una de las ventajas del uso de este método es su especificidad y precisión, especialmente en casos de musculatura profunda, a la que es muy difícil acceder manualmente. Pero, todo no son alegrías, pues al tratarse de una terapia invasiva tiene unos riesgos que los pacientes que se someten a ella (bajo consentimiento informado siempre, por favor) deben conocer, así como la posibilidad de algunos efectos secundarios, el más fastidioso es el dolor post-punción.

Existen también procedimientos que asocian la introducción de agujas en zonas corporales con la aplicación de corrientes, como es el caso de la EPI® o la electroacupuntura. Aunque la EPI® no está específicamente diseñada para ello, algunos fisioterapeutas formados en este método están empezando a emplearlo para tratar puntos gatillo. No me extenderé demasiado, pues no conozco bien esta metodología, sólo decir que se trata de la introducción de una aguja en una zona localizada (por ejemplo, un tendón lesionado) a la que se aplica una corriente galvánica que aporta un impulso de regeneración importante en los tejidos. En la electroacupuntura, se colocan varias agujas en puntos de acupuntura (o sobre puntos dolorosos) a las que se enganchan electrodos de pinzas que transmiten una corriente con fines analgésicos en el territorio entre las agujas que estén conectadas. Son métodos, por tanto, totalmente diferentes.

En ambos casos, tanto si utilizamos fisioterapia conservadora como invasiva, hay que ayudar a restaurar los patrones de movimiento adecuados, en caso de que estuvieran afectados, mediante ejercicios, correcciones posturales, etc.

En cualquier caso, si eres paciente y sospechas que sufres Síndrome del Dolor Miofascial, acude a tu fisioterapeuta o a un profesional sanitario acreditado, que te podrá realizar un diagnóstico adecuado, y, sobre todo en todo lo referido a las terapias invasivas, si quieres probar alguna de estas terapias, hazlo siempre con un fisioterapeuta formado en ello, que te explique detalladamente en qué consiste el procedimiento a realizar, sus riesgos, contraindicaciones, efectos secundarios, etc. ¡Siempre en centros sanitarios autorizados POR FAVOR!

Como puedes ver, desde la Fisioterapia podemos hacer muchas cosas para tratarte si tienes puntos gatillo, ¡aprovecha el potencial de esta hermosa profesión!  #ACUDEATUFISIO !!!!

Por último, quería comentar una última opción de tratamiento, en este caso realizado por médicos, que sería la infiltración de medicamentos sobre el / los puntos gatillo. Los fármacos que se suelen emplear son anestésicos locales, como la lidocaína, y desde hace un tiempo se está empezando a emplear Toxina botulínica (sí, sí, lo mismo que se utiliza en medicina estética), que produce una parálisis temporal del músculo en cuestión.

Espero que os haya resultado de interés esta entrada, que finalmente he tenido que dividir en dos partes por su extensión, si tenéis dudas, comentarios, etc., serán bien recibidos.

 

BIBLIOGRAFÍA

LIBROS:

-Punción seca de los puntos gatillo. Una estrategia clínica basada en la evidencia. Dommerholt, J, Fernández de las Peñas, C. 2013. Elsevier España.

-La columna cervical: Evaluación Clínica y aproximaciones terapéuticas. T+orres Cueco, R. 2008. Editorial Médica Panamericana.

-Síndrome del dolor miofascial y puntos gatillo. Liberación miofascial. Vázquez Gallego, J, Solana Galdámez, R. 2007. Mandala Ediciones.

-Dolor miofascial. Manual de exploración y tratamiento. Insausti Valdivia, J. 2006. Disponible en este enlace: http://www.sermef.es/html/documentos/areainteres_dolormiofascial.pdf

ARTÍCULOS:

-Fisioterapia invasiva y punción seca. Informe sobre la eficacia de la punción seca en el tratamiento del síndrome del dolor miofascial y sobre su uso en Fisioterapia. Mayoral del Moral, O, Torres Lacomba, M. Revista Cuestiones de Fisioterapia. Vol. 38, nº3. 2009.

-Criterios diagnósticos y características clínicas de los puntos gatillo miofasciales. Martínez Cuenca, JM, Pecos Martín, D. Revista Fisioterapia. Marzo 2005.

-Fisioterapia Conservadora en el Síndrome de dolor miofascial. Mayoral del Moral, O, Romay Barrero, H. Revista Iberoamericana de Fisioterapia y Kinesiología. Junio 2005.

-Dolor miofascial crónico: patofisiología y aproximación terapéutica. Torres Cueco, R. Revista Fisioterapia. Marzo 2005.

WEB:

-Elblogdelospuntosgatillo.wordpress.com

Comentarios (Una respuesta)

  1. […] manipulaciones de alta velocidad, SNAGs (técnicas especiales del concepto Mulligan) y otras. Las técnicas de tratamiento sobre los tejidos blandos (masajes, punción seca, técnicas de tensión-contratensión, estiramientos…) pueden utilizarse […]

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